En 1979, Howard W. Hunter, un apóstol mormón, dio un discurso a los estudiantes de la universidad mormona Brigham Young. Mormón es un apodo en ocasiones aplicado a la gente que pertenece a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Este discurso, llamado “Todos somos iguales ante Dios”, pidió a los estudiantes reconocer que Dios es el Padre de todos los seres humanos y que ama a todos Sus hijos por igual.

El élder Hunter eligió como su tema una escritura conocida del Libro de Mormón:

Primera Vision Jose Smith“y él invita a todos ellos a que vengan a él y participen de su bondad; y a nadie de los que a él vienen desecha, sean negros o blancos, esclavos o libres, varones o mujeres; y se acuerda de los paganos; y todos son iguales ante Dios, tanto los judíos como los gentiles” (2 Nefi 26:33).

Este versículo es uno de los primeros discursos sobre razas de la historia. Les recuerda  a los lectores que Dios quiere que todos Sus hijos sean como Él y no favorece a ninguna raza, género, nacionalidad o incluso religión sobre otra. Todos estamos invitados a encontrarlo y buscar la verdad específica.

A diferencia de la mayoría de religiones, el élder Hunter indicó que el mormonismo cree que todos somos hermanos y hermanas que vivimos juntos como familia aún antes de nuestro nacimiento. El mormonismo enseña que Dios creó nuestros espíritus y que vivimos como espíritus con Dios antes de venir a la tierra a vivir. Vivimos allí por un largo tiempo, interactuando unos con otros, aprendiendo el evangelio, llegando a conocer a Dios, permitiéndole conocernos, y convirtiéndonos en la gente que somos. Nuestros espíritus tenían forma, aunque no sustancia, así que muy probablemente nos veíamos esencialmente como somos hoy en día. Es, dice el élder Hunter, una enseñanza fundamental del mormonismo que todos somos hermanos y hermanas porque tenemos el mismo Padre Celestial. También todos descendemos del mismo par de padres, Adán y Eva, convirtiéndonos literalmente en familia aquí en la tierra.

El élder Hunter citó el recordatorio de Pablo de esto a los intelectuales en el Aerópago quienes adoraban a un dios diferente. “Y [Dios] de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habitasen sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos y los límites de la habitación de ellos” (Hechos 17:26).

El élder Hunter explicó que la última parte de este versículo nos dice que Dios eligió a los países a los que varias personas irían antes de venir a la tierra y los enviaría allí para Sus propios propósitos. En la Biblia, vemos ejemplos de esto, cuando Dios envía a Abraham, los israelitas y otros a lugares específicos donde eran requeridos. Esto quiere decir que todos estamos donde Dios necesita que estemos con el fin de llevar a cabo Sus planes para el mundo. Cada nación sirve en un propósito valioso en el plan y Él ama a todas las naciones por igual.

El élder Hunter habló de cómo Pedro, el apóstol del Nuevo Testamento, aprendió esta importante lección. Aunque el discurso sólo hace referencia a la escritura, la historia completa es bastante esclarecedora. En sus tiempos, los judíos y los gentiles no se asociaban entre sí debido a los prejuicios. Un día Pedro, en Jope, fue al tejado de la casa donde estaba teniendo una cena con el fin de orar en privado. Durante esta oración, recibió una visión en la que caía un papel del cielo, lleno de nombres de animales entonces calificados como impuros. Pedro seguía obedeciendo la ley de Moisés y no comía animales impuros, pero el Señor le dejo que los comiera. Pedro protestó, diciendo que nunca había comido nada impuro o común. El Señor le contestó con firmeza: “Lo que Dios ha limpiado, no lo llames tú común”.

Pedro no comprendía lo que esta visión significaba, pero, mientras tanto, Dios había estado preparando una situación que se la explicaría. Había un gentil tan honorable, moral, espiritual y bueno que era muy querido, incluso por los judíos. Había dedicado su vida a ayudar a los pobres. Dios envió un ángel a este gentil, cuyo nombre era Cornelio, y le instruyó que enviara tres hombres a Pedro y que le pidieran que vaya con él. El ángel le aseguró a Cornelio que Dios estaba conciente de su bondad y que Dios quería que Cornelio escuchara lo que Pedro le iba a decir.

Cuando Pedro terminó su oración, el Espíritu le dijo que había tres hombres que lo buscaban. Pedro de inmediato fue con ellos y se enteró para qué habían venido. Luego de darles comida y alojamiento para la noche, a la mañana siguiente partieron junto con otros hacia Cornelio. Cornelio había reunido a sus amigos y familia para escuchar el mensaje que Pedro les traería y equivocadamente se inclinó ante Pedro, quien le instruyó que sólo Dios debía ser adorado. Le enseñó al grupo reunido el evangelio de Jesucristo. Este fue un momento histórico, y que era en realidad ilegal. Hasta ese momento, el evangelio sólo había sido enseñado a los judíos. Cuando Jesús resucitó, Él les dijo a Sus apóstoles que llevaran el evangelio a todo el mundo, pero ellos no comprendieron lo que Jesús en verdad quería decir con esto. Ahora, sin embargo, Pedro se dio cuenta de que la visión hacía referencia a la predicación del evangelio y a cómo es que debemos tratarnos los unos a los otros.

“Vosotros sabéis que está prohibido para un varón judío juntarse con un extranjero o acercarse a él, pero Dios me ha mostrado que a ningún hombre llame común o inmundo”. Después de hablar con Cornelio, Pedro declaró, “En verdad comprendo que Dios no hace acepción de personas”. Pedro y los demás apóstoles empezaron a predicar el evangelio a todo el que lo escuchara, no sólo a los judíos (ver Hechos 10).

Hoy en día los mormones se esfuerzan por seguir las enseñanzas de estas antiguas escrituras. Los mormones nunca han segregado a las congregaciones. Se establecen límites para las congregaciones y la gente asiste a la congregación asignada dentro de sus límites. En zonas con muchos mormones, éstas podrían comprender  pocas manzanas. En otras áreas, puede abarcar muchas ciudades.

 

José Smith oficialmente se opuso a la esclavitud y esta era una de las bases de su campaña para la presidencia. Esta oposición a la esclavitud oficial de la iglesia llevó a algunas de las persecuciones que los mormones sufrieron cuando vivían en los estados fronterizos preparándose para votar en cuanto a la esclavitud. En los primeros días de la iglesia, una adolescente de color, Jane Manning guió a un grupo miembros de una familia de negros libres a Nauvoo, Illinois, donde los mormones en ese tiempo vivían en una comunidad. Tuvieron que hacer a pie mucho del camino luego de que se les negara el pasaje en un bote, posiblemente debido a su raza.

Cuando llegaron, estaban débiles, hambrientos, y con gran dolor a causa de los pies que les sangraban. Alguien les dijo que fueran a la casa de José Smith para saber que hacer a continuación. Su esposa, Emma, los vio llegar y los invitó a entrar. Habían llegado a la hora del almuerzo, así que José personalmente agregó sillas a la mesa para ellos – y esto anteriormente a la guerra civil, cuando los negros no comían en la misma mesa con los blancos. Él le pidió a Jane que compartiera su historia y luego invitó al grupo a vivir con él hasta que encontraran trabajo y hogar. Con el tiempo, todos lo consiguieron, excepto Jane.

Los Smith la encontraron llorando porque no pudo encontrar un trabajo. La invitaron a trabajar para ellos y continuar viviendo en su hogar, lo cual hizo hasta que José Smith fue asesinado, momento en el cual ella se fue a vivir a la casa de Brigham Young. Cuando ella murió, el profeta de ese tiempo, Joseph F. Smith, dio en su funeral, un testimonio del tremendo respeto que se había ganado en la comunidad mormona por medio de su dedicación amorosa y generosa de ayudar a todos los necesitados, aun cuando ella tenía poco para dar.

Recientemente, ha habido comentarios negativos sobre las prácticas del pasado con respecto al sacerdocio. Aunque los hombres negros originalmente poseían el sacerdocio, esto fue descontinuado cuando Brigham Young fue el profeta. Aunque se han realizado investigaciones sobre el tema, no hay registros históricos remanentes que expliquen por qué sucedió esto. Sin embargo, el sacerdocio fue conferido a todos los hombres dignos en la década de 1970 después que Spencer W. Kimball rogó a Dios por revelación que podría permitirle restaurarlo. Los anteriores profetas también habían orado por esto, pero no recibieron respuesta. Hoy, todos los hombres dignos reciben el sacerdocio.

Los líderes mormones recientemente hicieron la siguiente declaración:

“Los orígenes de la disponibilidad de sacerdocio no son del todo claras. Algunas explicaciones con respecto a este asunto se realizaron en ausencia de la revelación directa y las referencias a estas explicaciones son a veces citadas en las publicaciones. Estas declaraciones personales anteriores no representan la doctrina de la Iglesia”.

Leer el discurso de 1979 de Howard W. Hunter sobre este tema. All Are Alike Unto God (Todos son iguales ante Dios – en inglés)